René Escobar: el éxito requiere más que de historia

La búsqueda de sentido o de un proyecto de vida que de testimonio de nuestro paso por el mundo es quizás la preocupación principal que nos aqueja durante toda nuestra existencia.

Vivir en pareja, acompañado por la familia, por las amistades, en soledad. Sin importar quién esté a nuestro lado, lo importante es hacer algo importante y relevante que mueva la conciencia colectiva, que inspire y que promueva el cambio social.

La gran parte de los hombres que caminan día a día a nuestro lado en cualquier espacio público o aquellas personas con quienes compartimos nuestra intimidad, inclusive nosotros mismos, terminaremos nuestra vida sin que ello produzca un sobresalto. Permanecer desconocido es el miedo de muchos y el destino de la gran mayoría. Sin embargo, existe un séquito de individualidades en quienes recae la responsabilidad de transformar el rostro de la realidad; un grupo selecto de personas que son capaces, con su astucia, inteligencia, carisma y compromiso, de movilizar a la sociedad en aras de profundos cambios en beneficio de las mayorías.

René Escobar es un hombre con la mente puesta en un solo objetivo: ser el mejor. Esto no significa que para lograr ser parte de aquellos que cambian al mundo se deba pasar por encima de otros, sino todo lo contrario. Los hombres de éxito, como René Escobar, se apoyan en los demás, personas en las que ven a colaboradores antes que a competidores. Este tipo de personas excepcionales saben bien que para llegar más lejos la asociación es una mejor manera de lograrlo. Desde empresarios, pasando por políticos, líderes espirituales y estrategas militares, se han valido del aval de sus allegados, quienes a su vez han puesto en ellos su confianza: lo cual es una relación recíproca si ambos obtienen beneficios.

El éxito no es una palabra que deba tomarse a la ligera: es todo un concepto que engloba perseverancia, lucha constante, sagacidad y por supuesto, colaboración. Es del resultado también de tener bien definidos los objetivos que desean alcanzarse, lo cual evita perderse en un camino turbulento y brumoso. Las personas de éxito, ésas a las que les debemos lo mejor de la vida, quienes con sus obras de arte han hipnotizado nuestro espíritu, quienes con sus innovaciones han mejorado nuestra salud, quienes con sus inventos han hecho nuestra vida más placentera, quienes con su aporte nos han liberado de las cadenas de la opresión: todas ellas tuvieron una visión, la que mantuvieron firme hasta sus últimas consecuencias, en la que confiaron cuando nadie más creía su relato.

Esas personas que hoy escriben la historia son más necesarias hoy que nunca. Algo bueno debe de brotar de momentos de crisis como el que atraviesa nuestro mundo en estos momentos: grandes héroes dispuestos a sacrificarlo todo por llevar su ideal de vida a un nivel global, cuyo eco retumbe en generaciones por venir y su sonido no se acalle antes la fiereza del tiempo.