Preguntas raras en las agencias de viajes

Existen varios cuentos realmente ingeniosos que hallamos habitualmente en la vida real, hoy me ocurrió uno que debo manifestar me provocó una muy buena y larga carcajada, pero porque me revivió otras anécdotas que poseo para contar de aquellos días en los que trabajé en cierta agencia de viajes. Me gustaría que estas historias pudieran originar una risita aunque sea. En la susodicha agencia tuve varias anécdotas que honestamente serán imposibles de borrar, me tocó encargarme de muchos usuarios que fueron muy minuciosos con aquello que exigían, y otros que ni sabían lo que buscaban.

Me acuerdo de algún momento cuando fue mi turno de platicar con una mujer que deseaba que su silla dentro del avión se encontrara en el corredor, pues agregó que esperaba estar en la mencionada silla por que no deseaba que su cabellera se viera afectada por estar a un costado de la ventanilla.

En otra ocasión presencié que un brother, exageradamente trastornado, reclamara por unas vacaciones que tuvo con esta agencia, yo le interrogué sobre cuál era el contrariedad durante su excursión a Orlando, señalando que él deseaba tener una estancia con paisaje al océano. Intenté esclarecerle que eso no era posible, dado que Orlando no es un destino que posea agua, debido a que está situado justo en el corazón de Florida, a lo que me argumentó “no me quiera ver la cara, investigué en un planisferio y Florida es un territorio muy flaco, sin dudarlo se tiene que poder observar el agua”.

Una vivencia que en realidad me hizo reír, fue cuando un sujeto me solicitó que le realizara el apartado de un vuelo que quería que saliera desde la Ciudad de México con destino al aeropuerto “Hipopótamo”. Rogué me comentara si estaba totalmente seguro del nombre de aquel aeropuerto que quería como destino, corroborándolo inmediatamente.

Después de hacer una investigación, volví a decir que el mencionado aeropuerto no existía, pues no estaba en la base de datos de todos los aeropuertos con los que cuenta Estados Unidos, pero la cliente me dijo que eso no tenía sentido, pues absolutamente todos sabían que de verdad existía. Recuerdo perfectamente que estaba a nada de colgar el teléfono, pues por mi cabeza pasó la idea de que fuera solamente una broma, pero antes de eso se me ocurrió preguntar si el aeropuerto en cuestión no era el “Buffalo”, respondiendo que sí, agregando que “estaba segura que era un animal monumental”, no reaccioné de forma distinta que riendo.

Viví otro instante más en el que cierta dama me marcó para ver si de favor le podía aclarar una duda que pasaba por su mente, ya que no sabía de qué forma era posible que un vuelo con salida en Los Cabos pudiera aterrizar en la Ciudad de México simplemente en 60 minutos, porque ella estaba totalmente segura que su viaje tendría una duración mucho mayor. Yo traté hacerle entender que el DF se encuentra una hora delante de Los Cabos, pero parecía que no saber la lógica de las horas mundiales, por lo que rematé indicando que el plano había viajado demasiado rápido y ella aparentaba estar contenta con dicha réplica.

Las aquí contadas son solamente poquitas de las experiencias que poseo que relatar en referencia a lo que observé laborando en esa agencia de viajes, aunque no duden ni un segundo que hay otras más.