Busca una clínica y realiza una evaluación de tu salud

Para algunas personas, la revisión anual física es una fuente de angustia, pues se imaginan la cantidad de problemas de salud que podrían tener y que desconocen. Otros, al contrario, sólo la ven como una forma de reafirmar lo saludables que están, y para asegurarse de que cualquier cosa que haya, no será nada serio, pues se habrán revisado previamente.
El valor que tiene la examinación rutinaria ha sido debatido recientemente, pero sigue estableciéndose como una buena costumbre que existe entre doctores y pacientes. Así, para los que no han ido a una, pero desean comenzar con un excelente hábito, les dejamos lo que pueden esperar en una revisión física anual. Te recomiendo que entres al sitio de Sección Amarilla, aquí podrás encontrar distintos hospitales de buena calidad que estarán cerca de tu localidad en donde podrás examinarte de forma muy completa.
La Parte Básica
El examen físico es una parte esencial en cualquier visita al doctor. No obstante, y sorpresivamente, no existe un absoluto en la forma en que se realiza. Un buen doctor quizá pueda ser breve o exhaustivo, pero deberán tomar cierto tiempo escuchando tus preocupaciones y proveyendo consejos para tus necesidades particulares.
Sin embargo, y a pesar de que cada uno tenga su estilo propio, recuerda que un examen anual de rutina debe checarte:
1. La historia médica: ésta es tu oportunidad de mencionar cualquier padecimiento o molestia que te aqueje, respecto a tu salud. Tu doctor quizá quiera saber un poco sobre el comportamiento y el estilo de vida que llevas, y si practicas algo como fumar o beber demasiado alcohol, o bien, qué tipo de cuidado tienes con tu vida sexual, o la dieta que llevas a diario y el ejercicio que realizas. El doctor también revisará cuál es el estatus de tus vacunas, así como el historial médico de tu familia y el tuyo.
2. Los signos vitales: hay al menos unos cuantos signos vitales que tu doctor debe revisar cuando comienza la consulta. Algunos de ellos son:
Presión sanguínea: existe un rango que indica que los pacientes están en condiciones normales en la presión arterial. Suele ser menor a 120 sobre 80. Los doctores determinan que alguien tiene presión alta, también conocida como hipertensión, cuando alguien tiene más de 140 sobre 90, o más. En este caso, es necesario discutir un posible tratamiento.
Frecuencia cardiaca: Los valores ubicados entre 60 y 100 están considerados como normales. Muchas personas tienen otras frecuencias, y no significa que no estén saludables, pero siempre es recomendable consultar con el médico antes de sacar conclusiones.
Frecuencia respiratoria: se calcula que una persona adulta normal, con buen estado de salud, debe respirar entre 12 y 16 ocasiones por minuto. Respirar más de 20 veces por minuto puede indicar la presencia de problemas de corazón o pulmones.
Temperatura: se dice que el cuerpo humano tiene una temperatura promedio de 36.5 grados centígrados en circunstancias normales, aunque hay personas saludables que pueden tener temperaturas ligeramente menores o superiores.
Aspecto general: tu doctor debe recopilar una gran cantidad de información acerca de ti y tu salud sólo por observarte y platicar contigo. La respuesta y velocidad con que contestes puede dar un poco de información sobre tu memoria y tu velocidad mental. Igualmente, el color de piel que tengas en ese momento puede ser muy útil. Además, la forma en que te sientas o te paras y cómo caminas también son buenos indicadores.
Examen de corazón: el doctor debe escuchar tu corazón con un estetoscopio, y si detecta algún latido irregular, un murmullo en el corazón, u otras pistas que indiquen una posible enfermedad del corazón, debes acudir a que te realicen diferentes estudios para comprobar que tu salud esté en la mejor condición posible.
Examen de pulmón: de nuevo, el estetoscopio será la herramienta de mayor utilidad en este examen. El doctor buscará sonidos curiosos, o inhalaciones fuera de lo normal, de forma que sirvan como indicadores de algún malestar existente en los pulmones.
Examen de cuello y cabeza: este examen es el típico: “abre la boca grande y di aah”. De esta forma, el doctor podrá examinar tu garganta y anginas. La calidad de tus dientes y muelas también proporciona bastante información sobre tu estado general de salud. En este examen se deben revisar también oídos, nariz, ojos, tiroides, y otros puntos de gran interés para determinar sus funcionamientos correctos.
Examen abdominal: Tu doctor puede utilizar un gran rango de técnicas de examinación para el abdomen, incluyendo el dar ligeros golpes para detectar la presencia de fluido abdominal anormal, y el tamaño, o bien, escuchar con el estetoscopio lo que sucede en tus entrañas.
Examen neurológico: el examen servirá para medir tus reflejos, el estado de los nervios, el balance y la condición mental que tienes en ese momento.
Examen dermatológico: uno de los exámenes más importantes es el de la piel, ya que ésta no muestra de forma evidente la existencia de algún problema o enfermedad dermatológica, ya sea originaria de ahí, o de otra parte y que se distribuya hacia la piel.
Examen de extremidades: tu doctor buscará cambios sensoriales y físicos. Se puede checar las reacciones que tienen tus nervios en brazos y piernas. Todo con el propósito de encontrar anormalidades.

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